MARÍA BLANCHARD

MARÍA BLANCHARD, LA GRAN PINTORA CUBISTA EN SU CASA, SANTANDER.

EXPOSICIÓN QUE NO HAY QUE PERDERSE.

                                

María Blanchard, coetánea de grandes figuras, como Gris, Picasso o Diego Rivera, es la gran desconocida de la generación que revolucionó el arte desde la Vanguardia. Su periodo cubista, con 53 obras realizadas entre 1913 y 1919, se expone hasta el 16 de septiembre en en la sala de exposiciones de la Fundación Botín, en la calle Marcelino Sanz de Sautuola 3 en Santander.

La exposición está coproducida por la Fundación Botín y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de MadridCuenta con fondos internacionales, gran parte de los cuales no se han mostrado nunca en España y algunas obras no se mostrarán posteriormente en Madrid, como las del Museo de Dallas y La Naturaleza muerta con relieve, del Museo Bellas Artes de Caracas.   

María Blanchard (Santander, 1881 – París, 1932) ha sido y aún sigue siendo hoy, la gran desconocida del grupo de artistas que consolidaron la renovación artística de principios del siglo XX. Se cumplen este año los 80 años de su muerte.

                        

Hija de un periodista español y de madre polaco-francesa, era deforme (“jorobada”) desde el nacimiento, por lo que sufrió burlas desde la infancia. Fue una excelente artista que sus temas preferidos eran: La infancia, la soledad, la tristeza y las enfermedades. Según los especialistas estos temas fueron el reflejo de su obra y de su propia existencia.

María Gutiérrez Cueto, llamada María Blanchard, pintora española, nacida en Santander (Cantabria) el 6 de marzo de 1881 y fallecida en París, 5 de abril de 1932.

Procedía de una familia burguesa acomodada, siendo su padre director del periódico El Atlántico. Su madre era de ascendencia polaca y francesa y María adoptaría el apellido Blanchard de su abuelo materno. Como consecuencia de un accidente de su madre durante su gestación, María nació con una gran deformidad corporal debida a una cifoescoliosis con doble desviación de columna, que marcaría toda su vida y le produciría gran sufrimiento psicológico. Sin embargo, durante su infancia contó con los beneficios de un ambiente familiar culto y estimulante en el que su padre alentó su interés por el arte.

                        

Ya en 1903 se marchará a Madrid para ampliar su formación artística, y con una beca de la Diputación de Santander podrá viajar por primera vez a París para estudiar con dos figuras como Anglada Camarasa y van Dongen, artistas que le insistirán para que diera preeminencia y libertad al uso del color, dejando un tanto de lado la formación académica adquirida en la capital de España.

Ahí empieza un recorrido al que pondrá un paréntesis la Primera Guerra Mundial, abandonando París en 1914 y regresando una vez finalizado el conflicto bélico.

                  

Lipschitz, Metzinger, Rivera, Picabia, Picasso pero, sobre todo, Juan Gris, serán algunos de sus colegas en aquellos años de práctica cubista a la que se sumará nuestra pintora que tendrá siempre en Gris una figura de referencia absoluta. 

 En 1927, año de la muerte de Gris y de Flausch, María Blanchard se recluye en sí misma y pierde el contacto con los demás artistas. Su salud se empieza a deteriorar, padece tuberculosis. Busca consuelo en la religión, no deja de pintar y mantiene a varios miembros de su familia, lo que le proporciona una gran sensación de agobio económico del que sólo se ve aliviada cuando vende algún cuadro, bien a través de la galería parisina Vavin, o directamente a un coleccionista suizo con el que firma contrato. En 1930 participa en una exposición colectiva en Brasil organizada por la revista Montparnasse , junto a obras de Gris, Léger, Matisse, etc., pero ya entonces su vida está limitada a la pintura y al contacto con unos pocos amigos. Muere en París el 5 de abril de 1932. 

 Para conocer su obra haz clic en la foto.

                    



Soneto a María Blanchard.

María Blanchard, ¡ay! pintora mía,
estrella vanguardista montañesa,
pude por fin hallarte en la francesa
corte gris de Victoriano un día.

Reconocida fuiste en tu tardía
juventud malherida, la princesa
de tus cuentos de niña, la sorpresa
de los pintores íntegros un día.

Con tu diseño roto y modernista,
imagen de tu estampa deformada,
quisiste recobrar en tu pintura

con una nueva etapa de cubista
aquella infancia triste malhadada,
y cambiar para siempre tu figura.

Fernando Jimenez-Ontiveros.

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